Yáculo

El yáculo (latín: Iaculus; dardo, jabalina), en los bestiarios medievales, es una serpiente capaz de volar. Se esconde en los árboles hasta que un animal pasa por debajo, entonces se lanza hacia él y lo mata.

Lucano, en su Farsalia, menciona a esta serpiente entre otras muchas: «He aquí que una cruel serpiente se balanceó en la estéril madera de un tronco, se lanzó desde lejos ("yáculo" la llama el África) y huyó a través de la cabeza de Paulo, horadándole las sienes. Aquí no actúa el veneno: se lo llevó la muerte con sólo la herida».

En Historia Natural, Plinio el Viejo también menciona a esta serpiente: «La serpiente "dardo" se arroja desde las ramas de los árboles, y no es temible solamente para los pies, sino que también se lanza como un proyectil disparado por una máquina». Isidoro de Sevilla también menciona este animal en sus Etimologías: «El yáculo es una serpiente voladora, de ella escribe Lucano (9, 720): "Y los voladores yáculos". Están encaramadas a los árboles, y cuando un animal se encuentra a su alcance, se lanzan sobre él y lo matan; por eso se los conoce como yáculos (iaculi; dardo/jabalina). Por otra parte, en Arabia existen serpientes provistas de alas y llamadas sirenas, que aventajan a los caballos en la carrera y además, según cuentan, también vuelan; su veneno es tan poderoso que la muerte sobreviene antes de sentir el dolor de la picadura (XII 4, 29)».

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