Esciratas

Los esciratas, también llamados arrinos (sin nariz), eran un pueblo ficticio que describieron algunos historiadores antiguos. Según Megástenes, estos hombres se encuentran entre los indios nómadas y, en lugar de nariz, sólo tenían dos agujeros, además de tener las piernas endebles como las de los reptiles. En la Colección de hechos memorables, Solino decía de ellos que estaban totalmente desnarigados, con toda la superficie de la cara plana por igual, sin agujeros, y que poseían rostros deformes.

Ilustración de Las crónicas de Nuremberg de Hartmann Schedel - Michael Wolgemut y Wilhelm Pleydenwurff

Ástomos

Los ástomos son los miembros de una tribu de hombres salvajes descritos por Plinio el Viejo en el libro VII de su Historia Natural. Vivían en los territorios más remotos de la India, cerca de la fuente del Ganges y destacaban porque carecían de boca y tenían todo el cuerpo cubierto de pelo. Usan la pelusa de las hojas como vestimenta y subsisten sólo del aire y los olores que respiran. No se alimentan con ninguna comida ni bebida, sino con los olores de diversas raíces, flores y frutos que llevan consigo cuando realizan largos viajes. Mueren con facilidad si respiran algún olor más fuerte o nauseabundo. Solino decía de ellos en su Colección de hechos memorables que tenían la boca soldada y sólo disponían de un pequeño orificio por el que podían sorber los alimentos a través de pajas de avena.

Detalle de un ástomo en Physica Curiosa, Sive Mirabilia Naturæ et Artis Libris, obra de P. Gasparis Schotti.

Anteo

Anteo era un gigante de la mitología griega hijo de Poseidón y Gea. Reinaba en Libia y desafiaba a lucha a todos los viajeros que pasaban por sus tierras. Según Píndaro, usaba los cráneos de sus víctimas para decorar las paredes del templo de su padre.

Fue el primer desafió con el que se topó Heracles al llegar a Libia, pues se vio obligado a luchar con él. Al ser hijo de Gea, la Tierra, veía renovadas sus fuerzas cada vez que entraba en contacto con el suelo cuando era derribado por el héroe. Al darse cuenta de esto, Heracles lo levantó en los aires y, oprimiéndole el pecho, le aplastó las costillas para que Gea no pudiera ayudarle.

La lucha de Heracles y Anteo - Cornelis Cort

Virtudes

Se conoce como Virtudes a los ángeles pertenecientes al segundo coro de la segunda jerarquía celestial, estando por debajo de las Dominaciones y por encima de las Potestades en la jerarquía establecida por Dionisio Areopagita. Según Isidoro de Sevilla y Gregorio Magno, estos ángeles tenían la misión de producir en el mundo prodigios, maravillas y milagros, de ahí que reciban su nombre.

San Dionisio habló de la naturaleza de estos espíritus y su relación con Dios en su Jerarquía celeste:
La denominación de santas virtudes significa cierta fortaleza viril, inflexible en todas sus operaciones, al modo de Dios. No admite ni debilidad ni pereza para recibir las iluminaciones divinas que le son dadas, tiende firmemente a imitar a Dios, no abandona por cobardía el divino impulso, sino que mira fijamente a la Virtud supraesencial, fuente de toda fortaleza, y llega a ser, en la medida que le es posible, la imagen en forma de virtud de la Virtud misma, y se vuelve firmemente hacia Ella por ser el principio de toda Virtud y al mimo tiempo transmite a sus inferiores el poder dinámico y divinizante.
Virtudes obrando el milagro de exorcizar demonios - Cúpula del baptisterio de San Juan

Iratxo

Iratxo es el nombre con el que se conoce a los duendes de la mitología vasca, los cuales suelen tomar el aspecto de diversos animales para realizar sus tropelías. En la región de Guernica se llama Ieltxu a este genio nocturno, donde se aparece con forma humana o como un pájaro que lanza fuego por la boca. Se presenta de improvisto creando pavor. Aunque no es de naturaleza maléfica, si alguien, movido por la curiosidad, le sigue en plena noche, se dedicará a guiarle hasta algún barranco o precipicio. José Miguel de Barandiarán recogió en su Diccionario de mitología vasca que estos genios moran en cuevas, simas y pozos, como el pozo de Busturia o la mina de Nabarrizmendi (Navárniz).

En Bermeo se le llama Iditxu o Iritxu, donde se aparece al alcance de los que viajan de noche como un pequeño cerdo. Quien lo persigue se ve burlado, porque este duende se dedicará a llevarle por bosques, montes y cuevas hasta dejarle exhausto en el mismo sitio del que partieron. También existen unos genios conocidos como Irelu que, aparte de transformarse en animales, también pueden adoptar forma de mujer o de niño. Estos genios viven retirados en cavernas, como la cueva de Armontaitz, la de Malkorburu  o la sima de Ubedi.

Iritxu ilustrado por Ricardo del Río para Mitologika: una visión contemporánea de los seres mágicos de Euskadi

Waira

El waira (japonés: わいら) es un yokai del folklore japonés del que apenas se sabe nada. No existen caracteres chinos que sirvan para expresar su nombre, así que tampoco se sabe muy bien qué significa literalmente. Toriyama Sekien lo ilustró en su Gazu Hyakki Yakō como un monstruo con una única y afilada garra en cada pata. Shigeru Mizuki añadió en su Enciclopedia Yokai que estos monstruos viven en las montañas y nunca salen a terreno abierto, además de que los machos son de color terroso y las hembras rojas. Mizuki recogió una historia en la que un médico de la prefectura de Ibaraki llamado Noda Gensei vio al waira una vez. Al parecer su aspecto recordaba un poco al del rinoceronte y en ese momento se encontraba excavando en la tierra para comerse un topo.

Toriyama Sekien

Chonchón

El chonchón es la criatura en la que se transforma un calcu, un brujo mapuche, para volar libremente y causar así diversos males. Estos brujos separan su cabeza del cuerpo al aplicarse un ungüento en la garganta mientras recitan «sin Dios ni Santa María»; así, la cabeza echa a volar utilizando unas grandes orejas como alas mientras el cuerpo se queda en casa. Suelen revolotear cerca de las habitaciones de los enfermos, donde luchan con el espíritu de estos y, si vencen, les chupan la sangre. También se creía que los brujos utilizaban esta forma para asistir a sus reuniones. A veces se identificaba a esta cabeza voladora de mal agüero con el chuncho o el huairavo. Originalmente pertenecía a los mitos del pueblo mapuche, pero con el tiempo pasó a formar parte del folklore chileno.

Son invisibles para aquellas personas que no sean brujos, pero se sabe de su presencia por el «tué tué tué» que graznan, un fatídico canto que presagia la muerte de alguien. En Geografia Del Mito Y La Leyenda Chilenos, de Oreste Plath, se dice que los indígenas quemaban hojas de canelo para protegerse de él. Existían varios métodos para hacer caer al chonchón si se notaba que estaba revoloteando cerca, como rezar las doce palabras redobladas, la Magnífica o una oración que dice «San Cipriano va para arriba, San Cipriano va para abajo, sosteniendo una vela de buen morir». Si se dibujaba el sello de Salomón en el suelo y se colaba en su centro un cuchillo con la punta hacia arriba, el chonchón caería sobre él y quedaría ensartado, ocasión que debía aprovecharse para cogerlo y lanzarlo al fuego. Cuando un chonchón caía por estos métodos se veía incapaz de remontar el vuelo de nuevo a no ser que otro chonchón le ayudara, y aunque sean invisibles para la gente normal, se podía notar el furioso revoloteo que hacían en el suelo.

Otros métodos para ahuyentarlos consistían en echar sal al fuego de la cocina; extender un chaleco o decirle: «pasa chonchón, tu camino» o «vuelve mañana por sal». Cuenta Julio Vicuña Cifuentes en su Mitos y supersticiones de la tradición oral chilena que unas jovencitas utilizaron este último método, por lo que al día siguiente se presentó en su casa un viejecillo pidiéndoles la sal que le habían prometido. Otra versión dice que fue un elegante caballero el que se presentó a comer en casa de los que le había ofrecido la sal al chonchón; cuando creía que nadie lo veía, se echó el salero al bolsillo y se despidió cortésmente poco después. Si se le negara la sal, el chonchón tomaría venganza por haberse burlado de él.

Diseño del chonchón para la saga de videojuegos Shin Megami TenseiKazuma Kaneko

Jinmenju

El jinmenju, o ninmenju (japonés: 人面樹; árbol de rostro humano), es un yokai del folklore japonés. Se trata de un árbol cuyas flores parecen cabezas humanas y, aunque no hablan, no dejan de reírse, llegando a caerse del árbol si lo hacen demasiado. Crece en valles situados en medio de montañas frondosas y apartadas. En el Wakan Sansai Zue (Diccionario enciclopédico ilustrado de los tres mundos) se dice que el jinmenju era oriundo de las tierras del sur, y sus frutos, llamados jinmenji, maduraban en otoño. En esta obra también se dice que sus frutos tienen sabor agridulce y que sus pepitas tienen por ambos lados ojos, orejas, nariz y boca, por lo que no debía haber mucha gente a la que le gustase comérselos.

Shigeru Mizuki dijo en su Enciclopedia yokai que solía usarse jocosamente la palabra jinmenju para referirse a la situación en la que se subían varias personas a un árbol para ver algún espectáculo y sólo se veían sus cabezas entre el follaje. Añade también que este yokai fue importado de China, y que seguramente guarde relación con el árbol wakwak, proveniente de la India y Persia, cuyos frutos eran seres humanos.

Jinmenju de Shigeru Mizuki

Dantalion

Dantalion es un demonio mencionado únicamente en el Ars Goetia, donde ocupa el septuagésimo primer puesto de su listado de espíritus. Es un gran y poderoso duque del infierno que aparece como un humano con muchas caras, tanto de hombres como de mujeres, y con un libro en su mano derecha. Se encarga de enseñar todas las artes y ciencias a quien sea; y declara los consejos legales secretos de cualquiera, ya que conoce los pensamientos de todos los hombres y mujeres y puede cambiarlos a su antojo. Puede provocar el amor y produce visiones con el aspecto de cualquier persona en aquella parte del mundo que se desee. Gobierna sobre treinta y seis legiones de demonios y debe usarse su sello para invocarlo.

Diseño de Dantalion para la saga de videojuegos Shin Megami Tensei - Kazuma Kaneko

Seere

Seere, también llamado Sear o Seir, es un poderoso príncipe del infierno que sólo es nombrado en el Ars Goetia, donde ocupa el septuagésimo puesto de su listado de demonios. Seere está bajo el poder de Amaimón, rey del este, y aparece como un hermoso hombre que cabalga a lomos de un caballo alado. Su oficio es el de ir y venir; trae cosas en abundancia en un instante y lleva o trae cualquier cosa a donde quieras. Puede recorrer el mundo en un abrir y cerrar de ojos; dice la verdad a todo lo relacionado con robos, tesoros escondidos y muchas otras cosas. Es de una buena naturaleza indiferente, y está dispuesto a hacer cualquier cosa que el exorcista desee. Rige sobre veintiséis legiones de demonios y debe usarse uno de sus sellos(1, 2) a la hora de invocarlo.

Seere en el Ars goetia ilustrada de Aleister Crowley

Decarabia

Decarabia es un demonio mencionado en diversos textos de ocultismo. En el Pseudomonarchia Daemonum también se le conoce como Carabia, donde se dice que es un gran rey y conde del infierno, mientras que en el Ars Goetia sólo recibe el titulo de marqués. Cuando se le invoca, aparece como una estrella de cinco puntas, pero adopta la forma de un hombre cuando se lo manda el exorcista. Se encarga de descubrir las virtudes de las aves y de las piedras preciosas, además de que hace que aparezca toda clase de pájaros ante el mago que lo ha invocado. El Ars Goetia dice que estos pájaros son falsos, pero que cantan y beben como si fueran reales; en el Pseudomonarchia Daemonum, los pájaros son reales y se acercan al mago como si los hubiera domesticado; y el Diccionario infernal añade que Decarabia en realidad da el talento de domesticar a las aves para que te sirvan. Gobierna sobre treinta legiones de demonios y debe usarse su sello durante su invocación.

Diseño de Decarabia para la saga de videojuegos Shin Megami Tensei - Kazuma Kaneko

Etxajaun

El etxajaun (euskera: señor de la casa; plural: etxajaunak) es un genio nocturno o duende de la mitología vasca que representa a los antepasados. José Miguel de Barandiaran recogió en su Diccionario de mitología vasca que estos genios se aparecen en el hogar por la noche después de que sus moradores se hayan ido a dormir, entrando en la cocina a través de la chimenea. Son guardianes de la casa y bienhechores, pero se enfadan si encuentran apagado el fuego del hogar o sucios los platos de la cena. En algunos casos también se ofenden si no reciben alguna ofrenda. Si esto llegara a suceder, mostrarían su enfado pellizcando o molestando a los dueños de la casa mientras duermen por vagos y perezosos.

Estos genios se conocen con este nombre en Domezain, pero se les llama de diferentes maneras según la región. A veces se les llama Maide; en Mendive reciben el nombre de Saindi-Maindi (Santo Maide), donde se le atribuyen la construcción de los dólmenes de la región. En Oyarzun, donde se dice que son constructores de crómlechs, se llaman Intxixu. También podría tratarse de la misma criatura conocida como Mairi, o Mairu, en Baja-Navarra, una raza antigua de fuerza colosal que cargaban con una sola mano enormes peñascos de la montaña de Arradoy para construir castillos, dólmenes, etc. Las leyendas cuentan que las rocas con las que se construyó el dólmen Mairietxe (casa de Mairi) fueron transportadas por una Mairi sobre su cabeza mientras tenía las manos ocupadas hilando. Cerquand decía que estos genios, sea cual sea su nombre, eran todos masculinos, pero que sus correspondientes femeninas eran las lamias, con las que solían reunirse en el campo de Mendi, aunque se dice que fueron desterrados de aquellas regiones por Roldán.

Etxajaun ilustrado en la Guía de los seres mágicos de España: Duendes, de Jesús Callejo - Ricardo Sánchez