Basilisco según Claudio Eliano

Los siguientes fragmentos que vais a leer están extraídos de la obra de Claudio Eliano, Historia de los animales, editada por Gredos sobre los basiliscos, su temible veneno y su debilidad mortal ante el canto de los gallos.

Libro II

5. El áspid y el basilisco

Alguien, es cierto, ha sanado de la mordedura de un áspid, después de largo tiempo, acudiendo a sajar o aplicando con extraordinaria fortaleza de ánimo el cauterio, o bien, en su apurada situación, ha procurado evitar que se difunda el veneno, tomando medicinas de enérgica acción. El basilisco no mide más que un palmo, pero, en mirándolo una serpiente, por larga que sea, no tras algún tiempo sino al instante, a la simple emisión del aliento, queda tiesa. Y si un hombre tiene una caña como bastón y el basilisco la muerde, el dueño de la caña muere.

7. El basilisco y las serpientes

Arquelao dice que en Libia los mulos heridos o extenuados de sed son abandonados en gran cantidad, como si estuvieran muertos. A menudo un gran número de serpientes de todas clases se lanza a comer su carne, y, cuando oyen el silbido del basilisco, desaparecen rapidísimamente y se ocultan en sus cubiles o debajo de la arena. El basilisco llega al lugar y con toda tranquilidad se da un festín, luego se marcha y se aleja silbando. Y el basilisco señala el lugar de los mulos y del banquete suministrado por ellos, según el dicho «ante las estrellas».

Libro III

31. El león, el gallo y el basilisco

El león tiene miedo del gallo. Y el basilisco, según se dice, se horroriza ante esta ave. Al verla, el basilisco se echa a temblar, y al oírla cantar, experimenta convulsiones y se muere. Éste es el motivo de que los viajeros en Libia, que es creadora de tales seres monstruosos, lleven como compañero y socio en el camino a un gallo por miedo al dicho basilisco; y este gallo los preserva de semejante peste.
Basilisco en la Historia serpenta et draconi de Ulisse Aldrovandi

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