lunes, 18 de mayo de 2015

Lisovik

El Lisovik, o Leshi (en ucraniano, Лiсовик; en ruso, Леший (Leshi) o Лесовик) es un espíritu de la mitología eslava encargado de proteger los animales salvajes y los bosques. Su esposa es conocida como leshachikha/leszachka y sus hijos son los leshonky. Es análogo a los hombres salvajes de Europa Occidental y al basajaun del País Vasco. En el Diccionario Infernal aparecen como demonios rusos, descritos como faunos y llamados Lechies.

Suele aparecer como un hombre alto, pero es capaz de cambiar su tamaño. Cuando atraviesa los campos es tan pequeño como una brizna de hierba, y cuando camina por el bosque puede ser tan alto como un árbol. Su barba y su pelo están formados por hierba y vides vivas, y a veces se le representa con cola, pezuñas y cuernos. Sus ojos verdes resaltan ante la palidez de su piel y forma vínculos muy fuertes con el lobo gris y con los osos. Es el Señor del bosque y porta un garrote para denotar su estatus. Su sangre es azul y le da un tono cerúleo a sus mejillas. Según las leyendas lleva un pañuelo rojo, el zapato izquierdo en el pie derecho y no proyecta sombra alguna. El Lisovik protege a los animales y aves del bosque y les dice cuando deben migrar. Puede adoptar diferentes formas, y como humano aparece como un campesino de ojos brillantes y los zapatos del revés.

Los agricultores y pastores hacían pactos con este espíritu para proteger sus cultivos y ovejas al entregarle las cruces que usaban de collar, compartiendo la Comunión con él después de las reuniones en la iglesia cristiana. Se dice que estos pactos les dan a los pastores poderes especiales. El Lisovik puede ser malicioso y con sus travesuras puede extraviar a los campesinos o enfermarlos. Sus gritos son horribles y pueden imitar la voz de los familiares de los errantes para atraerlos a sus cuevas, donde les hacen cosquillas hasta morir. También son conocidos para ocultar las hachas de los leñadores. Si un lisovik da una vuelta alrededor de una persona, ésta se desorienta. La única posibilidad de evitar este hechizo es ponerse la ropa al revés y ponerse los zapatos en el pie contrario. A pesar de todo esto no son malvados, pues evitan que el ganado no vague demasiado lejos en los bosques mientras pace para que no se pierda.

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