Hitodama

Los hitodama (japonés:人魂, alma humana) son esferas de fuego que flotan en medio de la noche. Según el folclore japonés, son las almas de los recién fallecidos que se han separado de sus cuerpos. Suelen ser vistas en cementerios, funerarias o en las casas donde haya fallecido alguien recientemente. La palabra hitodama es una combinación de las palabras japonesas hito, que significa «humano», y tama (abreviación para tamashii, alma).

Toriyama Sekien ilustró estas almas en su Cien demonios del presente y el pasado ilustrados, donde dejaba la siguiente descripción:
«Los huesos y la carne regresan a la tierra. Para que el alma de esta persona no quede libre es necesario amarrarla cuanto antes con el conjuro budista de invocación de la muerte».
Al parecer, es costumbre rezar una oración para que el alma de los muertos no vague sin rumbo. Estas almas o fantasmas aparecen como esferas de fuego, flotando a poca distancia del suelo, similares a los fuegos fatuos, por lo general, presentan un color azul pálido, verde, naranja o rojo, y suelen estar acabadas con una fina cola o estela. Por sus semejanzas pueden ser confundidos con los onibi o los kitsunebi, pero a diferencia de estos, los hitodama son inofensivos.

Ilustración de Toriyama Sekien Matthew Meyer

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