Chonchón

El chonchón es la criatura en la que se transforma un calcu, un brujo mapuche, para volar libremente y causar así diversos males. Estos brujos separan su cabeza del cuerpo al aplicarse un ungüento en la garganta mientras recitan «sin Dios ni Santa María»; así, la cabeza echa a volar utilizando unas grandes orejas como alas mientras el cuerpo se queda en casa. Suelen revolotear cerca de las habitaciones de los enfermos, donde luchan con el espíritu de estos y, si vencen, les chupan la sangre. También se creía que los brujos utilizaban esta forma para asistir a sus reuniones. A veces se identificaba a esta cabeza voladora de mal agüero con el chuncho o el huairavo. Originalmente pertenecía a los mitos del pueblo mapuche, pero con el tiempo pasó a formar parte del folklore chileno.

Son invisibles para aquellas personas que no sean brujos, pero se sabe de su presencia por el «tué tué tué» que graznan, un fatídico canto que presagia la muerte de alguien. En Geografia Del Mito Y La Leyenda Chilenos, de Oreste Plath, se dice que los indígenas quemaban hojas de canelo para protegerse de él. Existían varios métodos para hacer caer al chonchón si se notaba que estaba revoloteando cerca, como rezar las doce palabras redobladas, la Magnífica o una oración que dice «San Cipriano va para arriba, San Cipriano va para abajo, sosteniendo una vela de buen morir». Si se dibujaba el sello de Salomón en el suelo y se colaba en su centro un cuchillo con la punta hacia arriba, el chonchón caería sobre él y quedaría ensartado, ocasión que debía aprovecharse para cogerlo y lanzarlo al fuego. Cuando un chonchón caía por estos métodos se veía incapaz de remontar el vuelo de nuevo a no ser que otro chonchón le ayudara, y aunque sean invisibles para la gente normal, se podía notar el furioso revoloteo que hacían en el suelo.

Otros métodos para ahuyentarlos consistían en echar sal al fuego de la cocina; extender un chaleco o decirle: «pasa chonchón, tu camino» o «vuelve mañana por sal». Cuenta Julio Vicuña Cifuentes en su Mitos y supersticiones de la tradición oral chilena que unas jovencitas utilizaron este último método, por lo que al día siguiente se presentó en su casa un viejecillo pidiéndoles la sal que le habían prometido. Otra versión dice que fue un elegante caballero el que se presentó a comer en casa de los que le había ofrecido la sal al chonchón; cuando creía que nadie lo veía, se echó el salero al bolsillo y se despidió cortésmente poco después. Si se le negara la sal, el chonchón tomaría venganza por haberse burlado de él.

Diseño del chonchón para la saga de videojuegos Shin Megami TenseiKazuma Kaneko

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