En el Nihon Ryōiki (japonés: 日本霊異記; Crónica de hechos milagrosos de Japón) se cuenta que en la provincia de Owari, durante la época del emperador Bidatsu, cayó a la tierra un dios del trueno en forma de rayo. Unos campesinos que no podían tener hijos ayudaron a la divinidad a regresar al cielo y éste, en agradecimiento, les concedió un hijo que acabaría siendo tan fuerte como él.
Tal y como les prometió, el niño creció con una fuerza tan asombrosa que venció a un príncipe en una competición de fuerza a los diez años. De este modo llamó la atención de la corte imperial, donde se estimó que alguien tan prodigioso no podía desperdiciar su vida como campesino y lo ordenaron aprendiz en el templo Gangō-ji.
Poco después de unirse al Gangō-ji, un espíritu maligno comenzó a acabar con los aprendices que se quedaban por la noche a cargo del campanario del templo. El hijo de los campesinos se dispuso a atrapar a la criatura y se encargó de hacer guardia en el campanario toda una noche.
Tal y como esperaba, a la medianoche apareció un espíritu horrible y encorvado arrastrándose hacia el lugar, pero intentó huir en cuanto se percató de la imponente presencia del muchacho. Antes de escabullirse, el chico logró agarrar del pelo al espectro y descubrió que se trataba de un reiki, pero la criatura se revolvió con tanto pánico que logró liberarse perdiendo un gran mechón de pelo e incluso el cuero cabelludo.
Al día siguiente siguieron el rastro de sangre que dejó el espectro y les condujo a la tumba de un malvado sirviente que había sido contratado por el templo con anterioridad. Su espíritu se había transformado en este fantasma demoníaco que acabó siendo llamado Gangōji no oni (japonés: 元興寺の鬼; Oni de Gangō-ji) o Gagoze (japonés: 元興寺), y de ahí que los niños del período Edo utilizasen ese término y otros similares, como Gagoji, Gangō o Gango, para referirse de forma genérica a otros monstruos o yokai.
Para terminar la historia, el joven monje continuó viviendo en el templo y recibió el nombre de Dojo-bōshi, donde también fue recordado por labrar con su prodigiosa fuerza los campos del lugar.
Tal y como les prometió, el niño creció con una fuerza tan asombrosa que venció a un príncipe en una competición de fuerza a los diez años. De este modo llamó la atención de la corte imperial, donde se estimó que alguien tan prodigioso no podía desperdiciar su vida como campesino y lo ordenaron aprendiz en el templo Gangō-ji.
Poco después de unirse al Gangō-ji, un espíritu maligno comenzó a acabar con los aprendices que se quedaban por la noche a cargo del campanario del templo. El hijo de los campesinos se dispuso a atrapar a la criatura y se encargó de hacer guardia en el campanario toda una noche.
Tal y como esperaba, a la medianoche apareció un espíritu horrible y encorvado arrastrándose hacia el lugar, pero intentó huir en cuanto se percató de la imponente presencia del muchacho. Antes de escabullirse, el chico logró agarrar del pelo al espectro y descubrió que se trataba de un reiki, pero la criatura se revolvió con tanto pánico que logró liberarse perdiendo un gran mechón de pelo e incluso el cuero cabelludo.
Al día siguiente siguieron el rastro de sangre que dejó el espectro y les condujo a la tumba de un malvado sirviente que había sido contratado por el templo con anterioridad. Su espíritu se había transformado en este fantasma demoníaco que acabó siendo llamado Gangōji no oni (japonés: 元興寺の鬼; Oni de Gangō-ji) o Gagoze (japonés: 元興寺), y de ahí que los niños del período Edo utilizasen ese término y otros similares, como Gagoji, Gangō o Gango, para referirse de forma genérica a otros monstruos o yokai.
Para terminar la historia, el joven monje continuó viviendo en el templo y recibió el nombre de Dojo-bōshi, donde también fue recordado por labrar con su prodigiosa fuerza los campos del lugar.
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| Ilustración de Shigeru Mizuki |
Fuentes
Meyer, Matthew: La hora del encuentro con los espíritus malignos. Quaterni, Madrid, 2020.Mizuki, Shigeru: Enciclopedia Yokai Vol. 1. Satori, Gijón, 2017.
Sekien, Toriyama: Guía ilustrada de monstruos y fantasmas de Japón. Quaterni, Madrid, 2014.

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