Juklanus

Los ǰuklanuš eran, según las leyendas de los gitanos de Europa del Este, unos grandes monstruos de cuerpo humano con cabeza y patas de perro. Originalmente eran hombres normales y corrientes, incluso buenas personas, pero fueron transformados en estas criaturas por haber ofendido a un brujo o hechicero. Por suerte podían regresar a su forma humana si una muchacha se enamoraba de ellos y les besaba en el rostro.

Casi todos los ǰuklanuš sirven al legendario Rey Niebla y custodian un manzano mágico que crece frente a su palacio. De este árbol siempre crecen tres manzanas doradas: una que da la felicidad; otra, salud y la tercera, riquezas.

Viven en manadas en bosques y montañas, donde comparten territorio con los loçolico, otra raza de monstruos con los que están enemistados. Basta con que un par de individuos inicien una pelea para que el resto de ǰuklanuš y loçolico se unan en una cruenta batalla. Estos encuentros son tan salvajes que el estruendo que provocan llegaron a dejar sordo a un gitano que los oyó combatir en las montañas. Este hombre se lamentaba de su condición y solía expresar su deseo de encontrarse con un ǰuklanuš, ya que se dice que un solo pelo de la cabeza de estos seres bastaba para curar cualquier dolencia.

Gracias a su fuerza y agilidad, los ǰuklanuš suelen resultar victorioso y, mientras los loçolico huyen y abandonan a su suerte a sus compañeros heridos, los ǰuklanuš pueden sanar por completo si un hombre deja caer algunas gotas de su sangre sobre sus lenguas. Por esto no suelen ser un peligro para los humanos y les ofrecen su ayuda sobre todo si son hostigados por los loçolico.

Figura de un cinocéfalo en el Monstrorum historia de Ulisse Aldrovandi

Fuentes

Berger, Hermann: Mythologie der Zigeuner. Stuttgart (1984).
Кун, Николай: Сказки Цыган. СЗКЭО, San Petersburgo (2023).

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