Djinn

Un genio, del árabe جن yinn, es un ser fantástico de la mitología semítica e islámica. No debe confundirse esta palabra con otra idéntica que procede del latín genius. En ocasiones en vez de genio se usa el término árabe, usualmente transcrito jinn o djinn, de acuerdo con la transcripción francesa o inglesa.

Son nombrados varias veces en el Corán, donde se dice que están hechos de un "fuego abrasador" que no desprende humo, pero también son físicos y tangibles, capaces de interactuar de varias maneras con humanos y objetos. Los genios, los humanos y los ángeles son las tres creaciones de Dios con capacidad de conocimiento y raciocinio. Al igual que los humanos podían ser buenos, malos o neutrales, dotados del libre albedrío del que carecen los ángeles. Los shaitán djinn son los análogos de los demonios cristianos, pero a diferencia de éstos, no son ángeles caídos y el Corán establece una clara distinción entre estas dos creaciones. En el sura Al-Kahf (La cueva), aleya 50, se establece que Iblís (análogo de Satanás) es uno de genios.

En la mitología mesopotámica, están asociados al ámbito divino, aunque no pueden considerarse dioses, sino principalmente, guardianes o seres tutelares de lugares donde los hombres no debían tener acceso. Se piensa que su representación tendría un valor apotropaico.

En la teología islámica los genios fueron creados por Alá a partir de un fuego sin humo, al igual que los seres humanos fueron hechos de arcilla. Tenían libre albedrío, pero Iblis abusó de esta libertad al no someterse ante Adán cuando Alá lo ordenó. Por su desobediencia fue expulsado del paraíso y pasó a llamarse "Shaytan" (Satanás).
Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable
Antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.
(Corán, 15, 26-27)
Suelen ser invisibles para los humanos y tienen la capacidad de poseerlos, además, pueden recorrer largas distancias a extrema velocidad y se dice que viven en lugares remotos, como mares, montañas, el aire o en sus propias comunidades. Como los humanos, los genios serán juzgados en el Día del Juicio y serán enviados al Paraíso o al Infierno según haya sido sus actos.


Los genios se organizan socialmente de manera semejante a los hombres, tienen reyes, tribunales, rituales de duelo, bodas. Una creencia común en la tradición musulmana enumera cinco clases distintas de genios: los Marid (los más fuertes), los Ifrit, los shaitán, los djinn y los Jann (los más débiles). Otras tradiciones (hadith), los dividen en tres clases: los que tienen alas y vuelan por los aires, los que aparecen como serpientes y perros, y los que viajan sin cesar.

Abd ibn Masud acompañaba a Mahoma cuando los genios acudieron a su recitación del Corán. Éste los describió como criaturas de diferentes formas; algunos se asemejaban a buitres y serpientes, otros eran hombres altos vestidos con atuendos blancos. Incluso pueden aparecer como dragones, asnos, y todo tipo de animales. También pueden asumir forma humana para engañar a los hombres. Algunos hadices afirman que los genios pueden subsistir de huesos, a los cuales les volvería a crecer de nuevo la carne en cuanto los tocan, y que sus animales pueden vivir de estiércol, que se convertiría en grano o hierba para ser el alimento de los rebaños de los djinn.

Ibn Taymiyyah creía que los djinn eran generalmente "ignorantes, mentiroso, opresores y traicioneros" y que cooperaban con los magos en sus trucos haciendo levitar objetos, ya que eran invisibles, o imitando las voces de los muertos durante sesiones de espiritismo.

Según una creencia popular, cada persona tiene asignada un djinn, también conocido como qarīn, y si el qarín es malvado susurraría a las almas de los humanos para que se dejen llevar por malos deseos. Mahoma afirmó que él también está acompañado por un qarín, pero gracias a la voluntad de Alá, éste siempre le ayuda a hacer el bien.

El rey Salomón esclavizó a los genios y los puso bajo sus órdenes. El Corán relata que Salomón murió mientras estaba apoyado en su bastón. Mientras permanecía de pie, apoyado en su bastón, los genios pensaban que aún estaba vivo y supervisándolos, por lo que continuaron con las tareas encomendadas por el rey difunto. Sólo se dieron cuenta de la verdad cuando Alá ordenó a un animal que se arrastrase desde su madriguera y royese bastón de Salomón hasta que su cuerpo se derrumbó. El Corán luego comenta que si hubieran conocido esto no habrían seguido con sus humillantes tareas de esclavos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario